La empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) acumula una deuda de 3.300 millones de dólares con la compañía italiana Eni por impagos relacionados con suministros de gas, según reportes de medios especializados. La cifra, que corresponde al cierre del año 2025, refleja años de incumplimientos financieros por parte de la petrolera venezolana y pone en riesgo las relaciones comerciales con uno de sus socios estratégicos en el sector energético, impactando la ya debilitada economía petrolera del país.
La deuda de PDVSA con Eni se ha venido acumulando a lo largo de varios años debido a impagos recurrentes por compras de gas, según detalló El Nacional. La empresa italiana, que ha mantenido operaciones en Venezuela a pesar de las sanciones internacionales, ha visto cómo su exposición crediticia con la estatal venezolana ha ido en aumento, alcanzando los 3.300 millones de dólares al finalizar 2025. Esta situación se produce en un contexto donde PDVSA enfrenta múltiples desafíos financieros y operativos, incluyendo sanciones de Estados Unidos y una producción petrolera que se mantiene por debajo de sus niveles históricos.
El Pitazo confirmó que PDVSA cerró el ejercicio 2025 con esta deuda pendiente de 3.300 millones de dólares con Eni, destacando que la cifra representa una carga significativa para las finanzas de la empresa estatal. La publicación señaló que los impagos se relacionan específicamente con transacciones de gas, un área donde Eni ha sido proveedor clave para Venezuela. La deuda acumulada evidencia las dificultades de PDVSA para cumplir con sus obligaciones financieras internacionales, incluso con socios que han mantenido presencia en el país durante períodos de tensión geopolítica.
Finanzas Digital, citando información de Google News, reportó que Eni elevó a 3.300 millones de dólares la deuda pendiente de PDVSA al cierre de 2025. La fuente indicó que la empresa italiana ha manifestado preocupación por la situación, aunque hasta el momento no ha anunciado medidas drásticas como la suspensión de operaciones. La deuda se enmarca en un escenario más amplio donde PDVSA enfrenta múltiples pasivos con diferentes socios comerciales y proveedores, lo que limita su capacidad para reactivar la industria petrolera venezolana.
El impacto de esta deuda se extiende más allá de las relaciones bilaterales con Eni, afectando la credibilidad financiera de PDVSA en el mercado internacional. La empresa italiana es uno de los pocos socios extranjeros que ha mantenido operaciones activas en Venezuela durante los últimos años, participando en proyectos conjuntos de exploración y producción. La acumulación de impagos podría llevar a Eni a reconsiderar su participación en el país, especialmente en un momento donde la administración de la presidenta encargada Delcy Rodríguez busca atraer inversiones para revitalizar el sector energético.
Desde una perspectiva histórica, las deudas de PDVSA con socios internacionales no son nuevas, pero la magnitud de la obligación con Eni —3.300 millones de dólares— resalta la gravedad de la situación financiera de la estatal. Durante la gestión del exmandatario Nicolás Maduro, actualmente detenido, PDVSA acumuló pasivos significativos que han limitado su capacidad operativa. La actual administración enfrenta el desafío de renegociar estas deudas mientras intenta aumentar la producción petrolera, vital para la economía venezolana.
Las perspectivas inmediatas sugieren que PDVSA y el gobierno venezolano deberán abordar esta deuda con Eni como parte de una estrategia más amplia de reestructuración financiera. La presidenta encargada Delcy Rodríguez ha señalado en ocasiones anteriores la necesidad de normalizar las relaciones con socios comerciales internacionales, aunque no se han anunciado planes específicos para resolver el impago con la empresa italiana. La situación se complica por el contexto de sanciones estadounidenses, donde el presidente Donald Trump ha mantenido restricciones económicas sobre Venezuela, limitando las opciones de financiamiento externo.
El futuro de la relación PDVSA-Eni dependerá en gran medida de la capacidad del gobierno venezolano para presentar un plan de pago creíble. Si la deuda continúa sin resolverse, Eni podría reducir su exposición en Venezuela o exigir garantías adicionales para futuras operaciones, afectando proyectos energéticos conjuntos. Para PDVSA, resolver este pasivo es crucial no solo para mantener a un socio estratégico, sino también para enviar señales positivas a otros inversionistas potenciales en un sector que requiere urgentemente capital y tecnología para recuperar su capacidad productiva.


