El gobierno venezolano, encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, ha atribuido la persistente crisis eléctrica a causas insólitas como iguanas y rayos solares perpendiculares, según reportes de medios independientes. Estas explicaciones oficiales contrastan con el diagnóstico de expertos y la población, que señalan el colapso estructural del sistema eléctrico nacional, agravado por años de falta de inversión y mantenimiento, lo que ha generado apagones recurrentes en todo el país, afectando servicios básicos y la economía.

Según El Pitazo, las autoridades han ofrecido una serie de excusas para justificar los fallos en el suministro eléctrico, que van desde 'la iguana' hasta 'los rayos perpendiculares'. El medio documenta que, en el pasado, funcionarios del gobierno —incluyendo al exmandatario Nicolás Maduro, actualmente detenido— habían culpado a animales como iguanas por dañar líneas de transmisión, mientras que recientemente se ha mencionado la influencia de fenómenos astronómicos. Estas declaraciones han sido criticadas por expertos como intentos de desviar la atención de problemas sistémicos como la corrosión de infraestructura, la falta de repuestos y la obsolescencia tecnológica.

Efecto Cocuyo reporta que el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) confirmó el inicio de la declinación solar sobre Venezuela, un fenómeno anual donde los rayos del sol inciden de manera más perpendicular en el territorio. El gobierno ha vinculado este evento a una crisis eléctrica inminente, argumentando que el aumento de la radiación solar podría sobrecargar el sistema. Sin embargo, especialistas en energía consultados por el medio señalan que, aunque el calor puede afectar la eficiencia de las plantas termoeléctricas, la raíz del problema es la incapacidad del parque generador para satisfacer la demanda, con una capacidad instalada que ha caído a menos del 30% de su potencial en la última década.

La crisis eléctrica en Venezuela tiene un contexto histórico profundo, que se remonta a la nacionalización del sector en 2007 y la posterior expropiación de empresas privadas. Durante la gestión del exmandatario Nicolás Maduro, actualmente detenido, se implementaron planes de racionamiento y se invirtieron recursos en proyectos como la repotenciación de la central hidroeléctrica de Guri, pero sin resultados sostenibles. Datos del Observatorio Venezolano de Servicios Públicos indican que, en 2025, el promedio de horas sin electricidad al mes superó las 120 en estados como Zulia y Táchira, afectando hospitales, escuelas y la producción industrial.

El impacto de los apagones es multifacético: en el ámbito económico, empresas reportan pérdidas millonarias por paradas de producción y daños a equipos, mientras que en lo social, la población enfrenta interrupciones en el suministro de agua, comunicaciones y refrigeración de alimentos. Expertos advierten que la dependencia de explicaciones anecdóticas, como las iguanas o los rayos solares, obstaculiza la implementación de soluciones técnicas urgentes, como la rehabilitación de subestaciones y la diversificación de la matriz energética, que actualmente depende en más del 70% de la hidroelectricidad.

A futuro, la perspectiva es incierta. El gobierno ha anunciado planes para importar equipos y fortalecer la generación termoeléctrica, pero sin fechas concretas ni presupuesto transparente. Mientras tanto, la población recurre a generadores privados y paneles solares, exacerbando las desigualdades. Analistas políticos sugieren que, bajo la administración de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, se requiere un enfoque más técnico y menos politizado para abordar la crisis, posiblemente con asistencia internacional, aunque las sanciones económicas lideradas por el presidente Donald Trump de Estados Unidos complican el acceso a financiamiento y tecnología.